En primer lugar, debemos saber que es una medida de salud bucodental de primer orden, y es que cuando se nos cae un diente o una muela, el hueco que nos queda provoca que el hueso tienda a perder densidad, pudiendo hacer que se desplacen el resto de los dientes, ya que tienen a ocupar el espacio que ha quedado libre, con lo que tendremos una dentadura deforme, más difícil de mantener limpia y sana.

Debemos ponernos un implante cuanto antes, puesto que mejoraremos la masticación, un factor de enorme importancia para la salud referida a la digestión. Salvaremos la posible entrada de infecciones y, como decimos, evitaremos la pérdida del hueso y la movilidad del resto de los dientes, pero, además, mejoraremos notablemente nuestro aspecto estético, y eso hará que nos sintamos mucho mejor, más seguros de nosotros mismos, con las ventajas que esto conlleva en nuestro modo de vida, completamente social.

Debemos saber que un implante dental es indoloro, aunque sí es molesto, puesto que se trabaja en una zona muy pequeña en el interior de la boca, lo que implica que se tenga que estar con la boca abierta durante un tiempo que nos puede resultar demasiado largo, pero durante el cual, como decimos, no sufriremos dolor alguno.

Antes de iniciar el proceso quirúrgico, debemos informar detenidamente a nuestro médico acerca de qué medicamentos y hábitos tenemos. Sobre todo, si somos alérgicos a alguna medicina o si fumamos, tendremos que quedar con el doctor para realizar un scanner para que el odontólogo tenga una guía cuando trabaje con la boca, con datos como el grosor del hueso o la situación de los nervios. Es aconsejable que ese mismo día se tome el antibiótico recomendado que evite posibles infecciones.

Por otro lado, deberemos saber si vamos a necesitar ser sedados, en cuyo caso deberemos venir a la intervención en ayunas, y también deberemos tener la precaución de no venir solos al implante.

Cuidados después de un implante

 Un error que muchos pacientes suelen cometer cuando se someten a este tipo de intervención es creer que todo ha terminado en el momento que salen de la mesa de operaciones. Esto no es así, para que el implante tenga éxito se deberá tener en consideración una serie de precauciones

Debemos saber, en este sentido, que después de la colocación de algún implante se pueden sentir algún dolor en la zona intervenida, aunque esto es poco frecuente, aunque sí que se pueden sentir, siendo bastante habitual, pequeñas molestias e inflamaciones, síntomas, por lo común, transitorios que pueden suavizarse con algún medicamento, siempre y cuando haya sido recetado por el propio odontólogo que realizó el trabajo del implante.

En cualquier caso, lo habitual después de un trabajo de inserción de un diente o de una muela es dejar pasar un par de horas para comer o beber algo. A partir de ese momento, lo más aconsejable es seguir, al menos durante todo ese día, con una dieta blanda y fría, evitando siempre que sea posible utilizar la zona del implante para masticar. Sobra decir que no es en absoluto recomendable la ingesta de cualquier tipo de bebida alcohólica.

Una actividad fundamental que se debe adquirir después de un implante es el limpiado de los dientes, pero no en las horas posteriores a la intervención, esto es muy importante, ya que el enjuague bucal podría destruir el coágulo creado o deshacer los puntos de sutura, en el caso de haberse hecho, y reproducir el sangrado. Solo un día después de la intervención se podrá enjuagar la boca, siempre muy suavemente, con un colutorio recomendado por el profesional que realizó el trasplante.

Esto mismo también es válido para el cepillado de dientes. No se deberá realizar el mismo día de la cirugía, solo al día siguiente y con mucha suavidad, y no se incluirá en el cepillado la zona intervenida hasta que el doctor te de su aprobación.

No hay que preocuparse por el sangrado que se pueda dar durante el día siguiente y aún otro más. Si vemos que es excesivo, podemos ayudar a controlarlo colocando una gasa limpia sobre la zona que sangra, mordiéndola con cuidado para que se mantenga estable en el sitio que queremos. Evitaremos toda actividad física si el sangrado no cesa, sentándonos a descansar si fuera necesario. Ahora bien, evitaremos tumbarnos, para dormir intentaremos que la cabeza se mantenga lo más elevada posible. Más de dos días sangrando puede ser preocupante, es entonces cuando volveremos a ver al cirujano que nos operó para explicarle el problema.

Algo bastante común son las inflamaciones, que pueden llegar a prolongarse hasta 72 horas después de la intervención. Si es muy molesta, se pueden aplicar sobre ella compresas frías, presionando suavemente. Cuidado al aplicar hielo, pues si nos excedemos nos podemos quemar la piel. En este caso podemos esperar hasta diez días después de la cirugía, y si no disminuyese después de ese periodo, deberemos ir al médico que nos trató.

Si somos deportistas, deberemos suspender todo tipo de actividades durante ese día, en el que deberemos reposar completamente, y la práctica del deporte habitual durante toda la semana, así evitaremos posibles complicaciones como las inflamaciones, los dolores e incluso los sangrados.

Como es lógico, deberemos seguir las instrucciones que el médico nos haya sugerido, pero más aún en lo concerniente a la medicación, que pueden ser analgésicos (para combatir el dolor), antiinflamatorios (para reducir la hinchazón), y / o antibióticos (para prevenir la infección). Y nunca terminaremos por nuestra cuenta el tratamiento antes de tiempo y sin causa que lo justifique, como por ejemplo una reacción extraña y desfavorable.

El consumo de tabaco repercute muy negativamente en la correcta adaptación del implante en la boca, las probabilidades de complicación en las personas fumadoras son realmente altas, por lo que se aconseja reducir en la medida de lo posible este consumo, y es que el humo del tabaco retrasa la cicatrización de las heridas, irrita los tejidos y aumenta notablemente el riesgo de contraer infecciones.

El consumo de tabaco está directamente relacionado con la higiene buco dental que debe ser rigurosa, si todavía no estamos acostumbrados a una rutina de limpieza y cuidados, este será el mejor momento para implantarla en nuestros hábitos.

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